UN HUMILDE COMIENZO
Hace algo más de diez años dos británicos entusiastas del BTT, Lester Noble y Steve Wade, desilusionados con las bicis de su época, decidieron fabricar una bicicleta mejor para entrenar y competir.
Y eso es exactamente lo que hicieron: dibujaron nuevas geometrías, construyeron tubos revolucionarios, diseñaron su propia bici y empezaron a funcionar. Pronto corrió la voz de que unos “tíos del norte de Inglaterra” estaban construyendo unas bicicletas geniales: Orange Mountain Bikes había nacido.
SIN COMPROMISO
La reputación que tiene el nombre de Orange no es una simple coincidencia. La filosofía de la compañía es, ahora igual que entonces, fabricar las mejores bicicletas de montaña para los ciclistas más exigentes. Orange lo consigue cuidando al máximo cada detalle de sus diseños y la calidad de los materiales que utiliza, ya sea para refinar los tubos de sus legendarias bicis rígidas, sacar mayor resistencia o rebajar el peso de sus cuadros únicos de construcción monocasco.
No se recorta camino, al contrario, cada modelo pasa muchas fases desde sus dibujos iniciales hasta las pruebas previas a su producción como prototipo, asegurando así que las bicicletas Orange no tengan rival. Para comprobar esta filosofía de producción sólo hay que fijarse en los podios de las carreras nacionales e internacionales y ver cuántas veces hay una Orange.
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